PUESTO NÚMERO 60
Italia vs. España (31 de mayo de 1934)
Italia: Combi; Allemandi, Monzeglio; Meazza, Monti, Pizziolo, Castellazzi; Schiavio, Guaita, Orsi, Ferrari. DT: Pozzo.
España: Zamora; Ciriaco, Quincoces, Regueiro; Muguerza, Cilaurren; Fede, Gorostiza, Iraragorri, Lafuente, Lángara. DT: García.
En la bella ciudad de Florencia (dicen que es linda, nunca fui, pero ¿que Florencia no es bella?), hace muchos años ya, Italia y España se dieron de lo lindo. Cuartos de final del Mundial de 1934. Los italianos debían ganar o ganar el torneo. Tras aplastar a Estados Unidos en octavos, era el turno de enfrentar a los ibéricos, que se habían cargado a Brasil. El encargado de impartir “justicia” fue el belga Baert, y las comillas están bien puestas. Lo que pegaron. Italia hizo lo que quiso, aunque eso no significa que España se destacó en el juego limpio. A los 29 minutos, el visitante se adelantó en el marcador. El autor del gol fue Regueiro, tras capturar una pelota viva (?) tras un disparo de Lafuente. Epa.
Los italianos fueron con todo a buscar la igualdad, no necesariamente haciendo cosas permitidas por el reglamento. Y alcanzaron su objetivo, a falta de un minuto para el descanso, con sus armas más utilizadas: centros y ayudas arbitrales (?). Pizziolo remató desde afuera del área, Zamora atajó pero dio rebote, allí fue cuando Schiavio le cometió una clara infracción al arquero y no lo dejó hacer nada ante el remate de Ferrari. El árbitro no solo no cobró falta, sino que convalidó el gol, claramente. Empate. En el segundo tiempo, se siguieron pegando, no generaban situaciones de gol, solo se pegaban, el fútbol que le gusta a la gente. El partido terminó, y de acuerdo con las reglas de la época, se debía jugar un partido desempate al día siguiente.
Tanta violencia hubo en el primer encuentro, que España tuvo que realizar siete cambios por lesión (!), incluido a su arquero Zamora, que terminó con dos costillas rotas. Italia “solo” tuvo cuatro lesionados de cara a este partido. La “revancha” fue arbitrada por el suizo Mercet, y lo suyo fue aún peor que lo de Baert. Los italianos pegaron todavía más, con total impunidad, y los españoles, casi con un equipo alternativo, poco pudieron hacer. Ganó Italia 1-0, con gol de Meazza en una jugada que, obviamente (?), no debió ser convalidada. ¿Porque? De un tiro de esquina vino el gol, cuando salió el arquero a cortar el centro, recibió una infracción que le cortó la carrera, permitiendo al italiano cabecear y anotar. Luego de este partido, Mercet fue suspendido de por vida para arbitrar internacionalmente. Pero el daño ya estaba hecho, Italia había pasado a semifinales.
